Cuando una institución llega a nosotros pidiendo algo que ningún simulador del catálogo resuelve del todo, la respuesta casi nunca es un no. Es un desarrollo a medida. Así nació ExSim, la simulación de dirección general que codesarrollamos junto al IESE y el IPADE y que hoy se usa en sus programas de MBA, y así nace cada nueva simulación personalizada que construimos: a partir de un problema pedagógico concreto que una institución no encuentra resuelto en ningún otro lugar.
Este tipo de desarrollo existe porque, aunque nuestro catálogo cubre disciplinas muy diversas, algunas instituciones necesitan algo distinto: una simulación construida sobre su propio sector, su propio caso, o su propia forma de medir competencias. Es, dentro de nuestro portafolio, el nivel de mayor personalización, y es también el que más nos diferencia del resto del mercado, porque en lugar de ofrecer un catálogo cerrado que solo se puede configurar, construimos el producto junto a la institución desde cero.
El punto de partida de una simulación a medida: entender el objetivo antes que la tecnología
Todo desarrollo a medida arranca con las mismas preguntas, y no son técnicas. Antes de hablar de pantallas o de mecánicas de juego, necesitamos entender qué competencia queremos que el estudiante desarrolle, quién va a usar la simulación y en qué contexto educativo se va a aplicar.
Concretamente, esto significa definir el objetivo de aprendizaje con precisión, identificar al público objetivo (si es pregrado, posgrado o formación ejecutiva, y qué experiencia previa tienen los estudiantes con simulación), decidir los idiomas requeridos, y establecer qué competencias específicas queremos que la experiencia desarrolle. Esta fase determina todo lo que viene después, porque una simulación pensada para un curso de logística de posgrado no se construye igual que una pensada para introducir conceptos básicos de negocio en primer semestre.
Diseñar la experiencia: de la narrativa a la mecánica del simulador personalizado
Con el objetivo claro, el siguiente paso es diseñar cómo se va a sentir la experiencia. Aquí definimos si la simulación será individual o en equipos, si funcionará en modo síncrono, asíncrono o ambos, y si el formato requiere múltiples casos, puntuaciones acumulativas o escenarios dinámicos que cambien según las decisiones de los participantes.
También trabajamos la duración esperada, que puede ir desde una sola sesión de clase de una hora hasta una experiencia que se extiende a lo largo de un semestre completo, con periodos de revisión y retroalimentación incorporados en el camino. Y definimos el diseño de experiencia de usuario e interfaz: la narrativa que envuelve las decisiones, la orientación sectorial del caso, las métricas que se van a evaluar y el lenguaje con el que se comunica cada pantalla.
Sprint cero: acotar el alcance del desarrollo a medida antes de construir
Antes de escribir una sola línea de la simulación, hacemos lo que llamamos sprint cero: una fase corta dedicada exclusivamente a definir el alcance final del proyecto, el presupuesto y la fecha estimada de inicio del piloto. Es el momento en que traducimos todo lo conversado en las fases anteriores en un plan concreto y medible, y en que acordamos qué significa éxito para ese desarrollo específico.
A partir de ahí, el desarrollo avanza en dos etapas. Primero, un prototipado rápido que toma entre tres y cuatro semanas y que nos permite poner en manos de la institución una primera versión funcional para validar que vamos en la dirección correcta. Después, un desarrollo iterativo organizado en sprints de dos semanas, en los que cada avance se somete a pruebas y aceptación con usuarios reales antes de seguir construyendo. Este proceso de validación continua es, quizás, la parte más importante de todo el modelo: preferimos ajustar el rumbo cada dos semanas que descubrir un desajuste después de meses de trabajo.
Qué distingue nuestro modelo de desarrollo a medida
Ningún competidor en el mercado hispanohablante ofrece codesarrollo real de producto a esta escala. La mayoría de catálogos de simulación permiten configurar variables dentro de un simulador ya construido, pero no construir uno nuevo desde los objetivos pedagógicos de la institución hacia arriba. Nuestra apuesta va en la dirección contraria: cada simulación a medida parte del análisis de requerimientos con el equipo académico de la institución, no de un menú de opciones predefinidas.
Eso también significa que la relación no termina cuando la simulación se lanza. La puesta en marcha incluye acompañamiento pedagógico, y la simulación queda disponible para que la institución la siga usando semestre tras semestre, ajustándola si el currículo cambia o si aparecen nuevas necesidades de evaluación.
Si tu institución tiene un caso, un sector o una forma de evaluar competencias que no encuentra en ninguna simulación existente, ese es exactamente el punto de partida de un desarrollo a medida.
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Preguntas frecuentes sobre desarrollo a medida en Eureka Simulations
- ¿Cuánto tarda en construirse una simulación a medida?
- El prototipado inicial toma entre tres y cuatro semanas. Después, el desarrollo continúa en sprints de dos semanas hasta llegar al piloto, con validación de usuarios en cada etapa.
- ¿Qué necesita mi institución para empezar un desarrollo a medida?
- Un objetivo de aprendizaje claro, definición del público objetivo y las competencias a desarrollar. El resto (narrativa, mecánica, duración e interfaz) se define junto a nuestro equipo académico durante el sprint cero.
- ¿Existen ejemplos de simulaciones a medida ya construidas?
- Sí. ExSim, nuestra simulación de dirección general, fue codesarrollada con el IESE y el IPADE y hoy se usa en sus programas de MBA.